Olga Sáenz 2020: Actualizaciones.

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    Todo el mundo sabe que tengo cinco hijos. El mayor cumplió 30 este año. El menor 21.

    Todos son mayores de edad, responsables por si mismos y cada uno en su camino personal hacia su propia felicidad. Seres humanos seguros y maravillosos para quiénes ya no soy indispensable. (¡Por dicha!)

    Yo he pasado el año trabajando intensamente el dolor del nido vacío. No porque ellos me hayan dejado sola ni mucho menos. Si no porque simplemente esa es la ley de la vida.

    Y está buenísimo que sea así. Porque a los padres se nos devuelve la vida completa.

    Ya no le pertenecés a nadie, ni siquiera emocionalmente.

    Nos guste o no, tenemos que ver a los hijos como los adultos que son, valorarlos y respetarlos así, pero todavía más importante tenemos que vernos a nosotros mismos como seres individuales independientes también de los hijos.

    Nos acostumbramos a tomarlos como una válida excusa para no hacernos cargo de nuestra vida, y, bueh no.

    Hay que vivirla bien porque todavía podemos reventar la zona de comfort y volar.

    Porque a éstas alturas somos completamente capaces de retomar nuestra libertad y hacer con ella lo que queramos.

    Porque he descubierto, y por lo menos esa es mi experiencia, que, si nos descuidamos, terminamos dependiendo de los hijos.

    Nos acostumbramos tanto a que nuestra vida de vueltas alrededor de ellos que terminamos queriendo quedarnos ahí, buscando solucionar sus problemas y facilitandoles todo. Sin vivir nosotros nuestras propias vidas, si no, tratando, inútilmente de que ellos vivan la nuestra.

    Pues bien. Yo no me apunto. (Y de todos modos mis hijos tampoco se apuntaron, ¡Bien por ellos!)

    Yo decidí que quiero mi vida y quiero vivirla. Quiero que el día que la muerte me atrape esté vivita y coleando, y no sentada en una mecedora, ni trabajando como un camello para alguien más. 

    Entonces bueh, aprovechando que trabajo remoto y que empresas fantásticas han puesto su confianza en mí para crearles contenidos y trabajar sus websites me voy a viajar. 

    Así, si. Me voy a viajar. Sola, además. 

    Comienzo por México, el 7 de Enero. Cuatro meses, a varias ciudades, semanas de caminatas, de museos, de historia precolombina y colonial y de inmersión en un país absolutamente magnífico.

    Voy a conocer gente, historia, naturaleza, carreteras, pueblos mágicos y a mi misma en otras dimensiones de espacio/tiempo.

    ¡No puedo pensar en un mejor inicio de esta nueva versión de Olga Sáenz!

    ¿Qué sigue después? ¡No sé! Tal vez vuelva y me siembre para siempre en una cabaña en la montaña. Tal vez ni vuelva y siga viaje… No tengo idea.

    Me siento como una hoja a merced de un Viento profundamente amoroso. 🙂

    ¡Y estoy super feliz con la idea!

     

     

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